a transición del conocimiento mítico al conocimiento racional ha hecho que la concepción del hombre, sobre sí mismo y sobre el mundo, haya cambiado con el paso de los años, a una más válida y sólida, como lo es la científica.
Argumentos: - Muchos alegan que el hombre es superior por su capacidad de pensamiento, de razonar, a los demás organismos que habitan la tierra; lo cual es una concepción bastante errada y egoísta, ya que la inteligencia es, sencillamente la facultad de comprensión y, en distinta medida, todos los animales poseen esta facultad.
- Todo lo que hace al hombre proviene de organismos anteriores. Provenimos de la rapidísima evolución de nuestros ancestros lejanos.
- “Todo ha sido heredado, corregido y superado, en el proceso milenario que muestra la aparición y la lenta transformación de nuestra especie”
- “El hombre juega con su destino, dentro de un amplio margen de posibilidades”, es decir que este por más de poder moverse dentro de un “extenso valle”, en esencia está ceñido a sus raíces, a su pasado, a sus genes.
- “El hombre no proviene de ninguna caída. Es por el contrario, el sorprendente resultado de un “ascenso”; Esta frase resume el segundo capítulo, ya que Holguín, al hacer el paralelo entre la teoría mítica del creacionismo y la científica, proporcionada por Darwin, Lamark y Spencer, que asegura que todos los organismos existen gracias a su continua evolución; concluye que el hombre no proviene de una caída milagrosa que viene de un dios o alguna fuerza poderosa extrahumana, sino más bien, ha sido el resultado de lo que han causado en ciertos organismos el paso del tiempo. El hombre no solo proviene de los homínidos sino de grupos zoológicos más anteriores.
- Lo único que nos hace diferentes, no por esto superiores, a los demás organismos, es que a razón de su evolución, el hombre ha logrado “encauzar inteligentemente su propio destino”
- El autor dice que el hombre ha sido producto también, de su propia capacidad de descubrirse y conquistarse a sí mismo; pone como ejemplo un pasaje de Pico Della Mirandola y hace especial énfasis en las líneas que dicen: “La naturaleza encierra a otras especies dentro de unas leyes por mí establecidas. Pero tú, a quien nada limita, por tu propio arbitrio, en cuyas manos yo te he entregado, te defines a ti mismo… No te hecho ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia forma”.
- Al hombre, para lograr definirse, no se le puede contrastar con el animal, ya que el hombre es ante todo un animal.
- El autor comienza a recorrer los distintos autores de que han tratado de definir al hombre. Empieza con la afirmación de Platón y Aristóteles: “ El hombre es un animal racional”, lo cual Holguín refuta alegando que “ni el hombre actúa racionalmente ni los animales carecen de razón” El hombre en verdad actúa en base a sus instintos, a lo que sienta mucho antes que lo analice racionalmente, este paso lo da mucho después de haber reaccionado de determinada forma.
- Griegos Clásicos: “El hombre es un animal político”, a lo que Holguín responde: Por definición el hombre es tal vez el animal menos político de todos, empezando porque estos, en su mayoría, trabajan en conjunto, se agrupan y así sobreviven; mientras que el ser humano se aísla, es egoísta y desorganizado. Entonces, la verdad de todo es que los animales son mucho más políticos que nosotros mismos.
- Concepción judeo- cristiana: Dice que el hombre es un compuesto de cuerpo y alma y que el primero está destinado a eventualmente descomponerse y el segundo a trasmigrar e ir a un lugar paradisíaco. Y que los animales son seres elementales, carentes de los dos anteriores atributos que sí posee el hombre. Andrés Holguín limita la definición a una afirmación de aquellos “seguidores de la gran superchería de la metempsicosis”.
- Finalmente se refiere al carácter erótico del hombre, el cual es mínimo, comparado con todas las otras especies, que se esfuerzan en sus rituales para así conseguir su pareja y también porque su época de celo está marcada en un solo momento del año; esto contrastado con la del ser humano, sobretodo con el actual, que practica el acto sin mayores complicaciones y con tal frecuencia que los hace alejarse de todo lo que pueda implicar la definición de erotismo.
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