domingo, 8 de septiembre de 2013
ARISTOTELES Y LA ONTOLOGIA
ARISTOTELES Y LA ONTOLOGIA
Debe haber una ousía o substancia que permanezca en el cambio y que sea el sujeto que sufra y donde se lleven a cabo tales transformaciones. Este sujeto pasa de estar privado de una forma ( Juan no es músico o no tiene la forma de músico) a llegar a adquirir dicha forma (la de músico). La privación no es un puro no-ser, sino un no-ser relativo, es decir, el poder ser (potencia) de un sujeto. Aquí llegamos a otra pareja de términos definida por aristóteles: la potencia y el acto.
La potencia (dynamis) es un no-ser relativo, pues indica una privación de algo por parte de una substancia pero que, no obstante, puede volver a poseerse. La dynamis o potencia significa capacidad, cualificación, posibilidad. Es la posibilidad de llegar a ser algo que todavía no se es de hecho. Una semilla no es todavía un árbol, pero tiene la potencia, la posibilidad de llegar a serlo. Por lo tanto, una semilla es un árbol en potencia.
La potencia puede ser activa o pasiva, dependiendo de si la potencialidad se refiere a la capacidad de producir una acción o efecto por parte de un agente (potencia activa) o si se refiere a la posibilidad de recibir o padecer la acción de un agente (potencia pasiva).
El fuego tiene la potencia activa de quemar y el agua de mojar, aunque ahora no lo hagan. Pero tambien el agua puede estar en potencia pasiva respecto al fuego, ya que puede ser calentada por éste. El fuego puede también ser apagado por el agua, estando en potencia pasiva de apagarse.
El acto (actus) es la traducción escolástica de los términos entelechia y enérgeia. Ambos se refieren a la perfección, cumplimiento y desarrollo de las potencialidades de una substancia. El "acto" se refiere a lo que efectivamente es, a lo que ya es.
Entelechia es un término que indica cumplimiento, acabamiento de algo, el perfeccionemiento o el cumplimiento del fin por parte de algo. Es el cumplimiento de lo que estaba en potencia pasiva: por ejemplo, ya es un músico aquella persona que antes solo estaba en potencia de serlo (y no lo era, por tanto.)
Enérgeia significa: en el estado de ergón (obra, trabajo). Es la acción o el acto de cumplir, efectuar y producir algo. Es el cumplimiento y acabamiento de lo que estaba en potencia activa: la acción del agua y su resultado (ahora) es mojar, humedecer
Si relacionamos este par con el de materia y forma, tenemos que la forma es el elemento actual del compuesto y la materia el elemento potencial.
La materia prima es pura potencialidad: está en potencia pasiva de recibir una forma determinada que la haga ser ésto o aquéllo.
La forma, a su vez, es aquello que actualiza la materia, llevándola a ser algo determinado. La materia sólo estará en acto cuando posea una forma.
Por lo tanto, Aristóteles otorgará prioridad al par forma-acto sobre el par materia-potencia.
A partir de estos elementos Aristóteles va a definir el movimiento:
el movimiento es "el acto imperfecto de lo que está en potencia en tanto sigue estando en potencia" . El movimiento es un estado intermedio entre la potencia y el acto, no siendo ni lo uno ni lo otro, sino el tránsito del uno (la potencia) al otro (el acto).
Algo que esté solo en potencia no tendrá movimiento si su potencialidad no se va gradualmente actualizando. Y tampoco habrá movimiento cuando ya se haya realizado y cumplido la potencialidad, es decir, cuando la potencia esté plenamente actualizada.
El movimiento es la actualización progresiva, pero sin llegar a término, de lo que está en potencia mientras sigue estando en potencia. Si la potencia está ya plenamente actualizada (convertida en acto), cesa el movimiento. Y si el sujeto se halla en pura potencia, el movimiento no puede producirse. Por ello, Aristóteles denomina al movimiento como un "acto incompleto" o imperfecto.
LA TEORÍA DE LAS CUATRO CAUSAS
Con Aristóteles la física recupera su valor científico, dedicándose al estudio de las causas (aitía) y principios que rigen a los seres naturales.
La noción de causa (aitía) es, sin embargo, bastante compleja y más amplia que la que utilizamos hoy en día.
Causa de algo es aquello por lo cual algo es y se comporta como lo que es, y por lo tanto, nos proporciona todo lo necerario para poder explicarlo.
Las causas son los principios últimos de los que todo ser depende para realizarse como lo que es. El conocimiento científico es el conocimiento de las causas y primeros principios por los que se rigen los entes. Aristóteles distinguió cuatro causas:
En los seres artificiales estas cuatro causas se diferencian totalmente.
la causa material de una estatua es el bronce; la formal es lo que representa la estatua (Atenea). La causa eficiente es el productor de la estatua: el escultor y la causa final explica aquello por lo que se hizo la estatua, su fin (Para adornar).
En los seres naturales, las causas formal, eficiente y final coinciden: La morphé es, a la vez, fin y agente porque es la esencia de algo o su naturaleza la que determina sus desarrollos y transformaciones que la llevan a su fin, que no es otro que actualizar todas sus potencialidades y desplegar su propia esencia.
El fin (telos) de un ente rige de antemano todo su posterior desarrollo como aquello en vista de lo cual algo cumple (actualiza o lleva a término) su esencia.
En esto consiste el llamado teleologismo aristotélico, en que la causa final está presente de antemano en la causa formal: la esencia de algo lleva en sí el camino que hay que recorrer para llegar a su propio cumplimiento y perfección.
LA ONTOLOGIA
Es mi propósito hablarles de una de las herramientas que considero fundamentales a la hora de discernir sobre la veracidad de ciertos asuntos. En posteriores artículos les hablaré de otras tan necesarias como interesantes. Pero hoy, les vengo a hablar sobre la ontología. Que dicho sea, es cosa que se practica más a menudo de lo que uno cree.
Ontología es una voz proveniente del griego οντος (ontos), ser o estar; y λóγος (logos), razonamiento.
La ontología – perteneciente a la filosofía – es una parte de la metafísica que se dedica “al estudio de lo que hay”.
Puede decirse que la ontología es la investigación del ser en tanto que ser, en general, más allá de cualquier otra cosa en particular, es o existe. Así mismo, también se puede decir que es el estudio de los seres en la medida en que existen, y no en la medida en que hechos particulares obtienen de ellos una serie de propiedades particulares. Más específicamente, la ontología determina qué categorías del ser son fundamentales, preguntándose si los objetos que se encuentran en esas categorías puede ser calificados de “seres”, y en qué sentido.
Dicho de otra manera: La ontología estudia la existencia o no existencia de ciertas entidades y la manera en que se relacionan entre sí en caso de existir.
La gran parte de las preguntas que a lo largo del correr del tiempo se han dado en la filosofía sólo pueden ser entendidas y razonadas desde la ontología: ¿Existe Dios? ¿Existen entidades mentales, como son las ideas y los pensamientos? ¿Existen entidades abstractas, como los números o los conjuntos? ¿Existen los universales?
Un tema bastante peliagudo (si puede llamarse tal).
La ontología nos dice que de las entidades que existen, que forzosamente han de pertenecer a una de dos categorías dadas: Entidades concretas o entidades abstractas. Por ejemplo, los conceptos, conjuntos o números, a menudo son interpretados como entidades abstractas, mientras que astros, ríos, montañas o personas son interpretados como entidades concretas. Y aunque esto nos pueda parecer una de esas verdades de Perogrullo en realidad la única manera – por llamarlo de algún modo – para separar las unas de las otras es mediante el uso de la intuición. Luego esto vendrá acompañado de la lógica (con lo falso, lo falaz y lo verdadero) y una serie de cosas en las que prefiero no meterme, pero en esencia es la intuición quien discrimina las unas de las otras.
Esto aparte, diré que la ontología nos presenta un concepto sumamente interesante y es el de los universales.
No es que tales universales sean un patrimonio exclusivo de la ontología, no, pero es esta una disciplina que los maneja y estudia con asiduidad.
Los universales son los supuestos referentes de los predicados como “verde”, “áspero”, “amigo” o “insecto”.
La existencia de los universales se emplea para justificar nuestra manera de hablar acerca de los individuos. El ejemplo típico es el decir de una planta que “es verde”, dado que la planta posee el universal verde, o porque éste esta presente en ella. Ya que siendo (el verde), algo distinto de la cosa (la planta), está sin embargo presente en ella y en otras tantas.
Los universales, por lo tanto, tienen la particularidad de poder estar presentes en varios lugares u objetos al mismo tiempo, de ahí el distingo con respecto de los individuos, que no pueden. Solo que existe un pequeño problema: ¿Los universales existen?
Puede ser que sí, como puede ser que no. En caso que así sea, la pregunta es ¿Cuál es su naturaleza? ¿Existen en las cosas (in re), o independientemente de ellas (ante rem)?
Esto que parece tan simple de contestar es en realidad un rompecabezas como no hay dos. Ya que una cosa es expresar opinión – afirmar o negar – y otra bien distinta es dar evidencias y demostrar el argumento empleado.
La ontología se pregunta acerca de la “mente” y lo “mental”. Una cosa que creo gustará a más de cuatro.
Dado que al abrir un cráneo humano no encontramos en él la mente, las ideas o los recuerdos, sino que encontramos un trozo de materia, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Será que lo mental es una ilusión, y que todo cuanto describimos en términos mentales puede reducirse a los procesos físicos que observa la ciencia? ¿O será, por el contrario, que lo mental es algo aunque existente, inmaterial e inobservable? La ontología, tal como es, no se contenta con estas “inocentes preguntillas”, sino que va más allá y pone un pie en el abismo. ¿Cuál es la relación entre los estados mentales (y por estado mental hablamos de la conciencia, la psique o, incluso, el alma), con los estados físicos? ¿Se trata de dos sustancias diferentes? ¿O son lo mental y lo físico una sola cosa percibida como dos cosas diferenciadas? De aquí radica la filosofía de la mente, que también es sumamente interesante.
Es por esto que la ontología es conocida como la investigación de las “propiedades trascendentales” el estudio de los conceptos que residen en el entendimiento y que tienen su uso en la experiencia, llevando tal noción hacia un sentido más inmanente.
Husserl diría de la ontología que esta es la ciencia de las esencias. Así mismo reconoce que esta puede ser formal o material, aunque la ontología formal abarca todas las materiales inclusive las del ser.
Por su parte, Heidegger afirma que existe una ontología fundamental que es llamada “metafísica de la existencia” que se encarga de descubrir “la constitución del ser de la existencia”. Ya que esta se refiere a las condiciones de posibilidad de las existencias o al ser mismo en su apertura originaria, insistiendo en diferenciar la metafísica de la ontología, ya que la primera confunde ser con ente; mientras que la segunda, parte de la premisa de que son diferentes.
miércoles, 12 de junio de 2013
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